lunes, 25 de mayo de 2015

Visita a Verona

Que ver y visitar en Verona

Verona una ciudad para visitar en 24 o 48 horas que ofrece mucho más que la historia conocida por todos de Julieta Capuleto y Romeo Montesco que vivieron su historia de amor y muerte en la ficción en la ciudad de Verona




Romeo y Julieta pasaran a ser iconos del recorrido turístico por la bella ciudad italiana pero Verona es mucho más. Aquí, en el recodo que forma el río Adige en su camino al Adriático, se aloja la ciudad de los enamorados más tozudos de la literatura universal. Shakespeare solo pudo soñarla, pero otros colegas viajeros como Dickens o Goethe la alabaron y hasta el propio Dante situó en los círculos de la Divina Comedia a veroneses notables.


Cuando se visita por primera vez Verona (o por tercera o cuarta) sale al paso enseguida la Casa de Julieta, un palacio gótico con su célebre balcón y con la estatua en bronce de la heroína en el patio, con el pecho derecho desteñido y sobado ya que al parecer tocarlo da suerte en el amor... y con miles de papelitos (al menos no hay candados) con nuevos nombres de enamorados y corazones atravesados por flechas. También, un poco más lejos, puede visitarse la mismísima tumba de Julieta y con algo de imaginación se descubren los lugares de las peleas entre las dos familias y los de los encuentros furtivos de los amantes. Todo, naturalmente, es imaginario pero, aquí se puede emplear una de las frases más típicas y utilizadas del italiano: “Se non è vero, è ben trovato”.

Romana y medieval

Pero incluso si uno no se deja seducir por el encanto de Romeo y Julieta, como hacen cuatro millones de turistas cada año, sí lo hará por el de su ciudad, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad. Por encima de los tópicos literarios, esta encantadora villa medieval es, incluso hoy, un magnífico escenario para todo tipo de historias, con sus imponentes ruinas romanas, sus leyendas medievales, sus recuerdos góticos y sus grandes palacios del siglo XVII. Verona es un maravilloso ejemplo de integración urbana, arquitectónica y artística de los distintos períodos históricos que se han sucedido durante dos milenios. 

Dentro del patrimonio histórico veronés para www.jetcost.es destaca su herencia romana. La Arena del siglo I, en plena plaza del Brà, es su ejemplo más grandioso. Construida en mármol rosa e impecablemente conservada, es el tercer coliseo más grande de Europa, con capacidad para 30.000 espectadores, fue levantado en el siglo I por Tiberio y es la sede de uno de los más prestigiosos festivales líricos del mundo y sus óperas al aire libre atraen a melómanos de toda Europa. Pero además de la Arena, Verona conserva el Puente de Piedra, que aunque sufrió grandes daños durante la II Guerra Mundial fue reconstruido manteniendo gran parte de los materiales originales rescatados del lecho del río, los restos de dos puertas de acceso a la ciudad (Porta Borsari y la Porta dei Leoni) así como un Teatro romano al que se llega cruzando a la otra orilla del río Adigio, a los pies de la colina di San Pietro. Lo que hoy se contempla no hace justicia a la majestuosidad original -que incluía, además del graderío, un magnífico escenario-, pero aún así merece la pena acercarse a contemplarlo.

Verona es también una ciudad ante todo medieval y no faltan palacios, ni iglesias, ni por supuesto la catedral. Entre otros, San Zeno, algo alejado del núcleo urbano, pero una joya románica considerada una de las más bellas de Italia. O Santa Anastasia, la iglesia más grande de Verona, ordenada construir por los dominicos entre los siglos XIV y XV. Su interior gótico alberga un gran repertorio de obras de arte. La catedral (siglo XII) es pura armonía románica y gótica. En su interior custodia, entre otros, un retablo de Tiziano con la imagen de la Asunción. A destacar la Basílica de San Fermo Maggiore, dos construcciones románicas superpuestas. Tampoco faltan los románticos jardines: cruzando el Adigio por el Ponte Nuovo, se puede pasear por los jardines Giusti, escalonados en torno a una villa del XVI, que sirvieron de inspiración al alemán Goethe.

Verona es Patrimonio de la Humanidad y basta pasear por sus plazas y alzar la mirada a las fachadas de sus palacios para entender por qué. En esta ciudad la prosperidad se tradujo en edificios elegantes y avenidas señoriales. Buen ejemplo es la piazza delle Erbe, antiguo foro romano que hoy se ha convertido en animado mercado flanqueado por edificios de renombre como el palazzo Maffei, la torre del Gardello, el palazzo Comune –antiguo Ayuntamiento–, la fuente de la Madonna Verona y el Arco della Costa, del que pende la costilla de una ballena –según la leyenda, caerá cuando por primera vez pase por debajo una persona justa–. Atravesando el arco –y sin que la costilla se inmute– se llega a otra plaza, la dei Signori, considerada el salón de la ciudad y otro ejemplo de armonía de estilos, presidida por un pétreo Dante Alighieri. Y a continuación, los Arche Scaligere, delicados sepulcros de los nobles de Verona.

Gastronomía y ópera 

El recorrido por las bellezas de Verona puede provocar cansacio... y hambre. El mejor remedio es sentarse a la mesa de cualquiera de sus trattorias, bottegas y restaurantes. En Verona la gastronomía va más allá de la pasta y la pizza (aunque también las hay, y excelentes) para deleitarse con los platos de risotto all'Amarone, el arroz de Isola, los espárragos de Arcole, los tortellini di Valeggio sul Mincio, los guisos de ternera, el pescado fresco que vienen de lagos como el Garda y el Como. De postre o entre horas, los helados artesanales y el Pandoro, un bizcocho parecido al Panetone. Toda la zona es rica en vinos, entre los que hay que destacar el Valpolicella, Soave, Bardolino y Custoza. 

Pero una de las citas obligadas en Verona es su Arena, para presenciar en directo alguna de las óperas que tienen lugar desde el 19 de junio al 6 de septiembre. El Festival de Ópera en la Arena di Verona se remonta a hace más de 100 años, en 1913, con el estreno de Aida organizado por el tenor veronés Giovanni Zenatello y empresario Ottone Rovato para conmemorar el centenario del nacimiento de Giuseppe Verdi. Durante más de un siglo (a excepción de dos breves interrupciones durante las dos guerras mundiales), cada verano el anfiteatro romano se transforma en el mayor teatro de ópera al aire libre del mundo.

Las obras elegidas cada temporada suelen ser bastante populares. Un total de 54 representaciones que este año traerán 54 seis óperas inmortales, donde como no podía ser de otra manera en Verona, abundan las historias de amor, muchas de ellas trágicas: Nabucco, Aida, Tosca, Don Giovanni, Il Barbiere di Siviglia y, naturalmente, Romeo et Julieta, además de dos galas especiales: Roberto Bolle and Friends y Carmen Gala Concert, con los momentos más destacados de la ópera de Bizet, y el gran regreso de la impresionante Carmina Burana. El Festival, en el año de la Expo Milán 2015, tiene la intención de seguir el tema de la exposición "alimentar al planeta" con la cultura y la magia de la música, gracias a los títulos más queridos de la ópera y espectaculares intérpretes.

Cómo ir:
El potente buscador de vuelos y hoteles Jetcost (www.jetcost.es) recomienda especialmente los nuevos vuelos directos de la compañía española Iberia Express que comienzan el 2 de junio y ofrece tres frecuencias semanales –martes, jueves y sábados– con precios a partir de 22 euros por trayecto. Jetcost ha encontrado casi medio millar de hoteles en el centro de la ciudad y alrededores con precios a partir de 33 euros por habitación y noche.

Más información:

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