martes, 31 de mayo de 2016

Que ver en Toulouse

Conocer y viajar a la ciudad de Toulouse, “rosa”, monumental y futurista

Apodada 'La Ville Rose' (La Ciudad Rosa) por los ladrillos de terracota usados en muchos de sus edificios, Toulouse es la cuarta ciudad más grande de Francia y ha sido elegida como el mejor lugar para vivir del país. Aunque sus orígenes se remontan al menos al siglo VII antes de Cristo, conserva importantes monumentos medievales y el peso de la historia se hace sentir en la ciudad, Toulouse ha abrazado la cultura tecnológica en los últimos años, convirtiéndose en la capital europea de la industria aeronáutica y albergando el centro aeroespacial más grande del continente, además de una vibrante joven y bulliciosa población universitaria.

Lo imprescindible:

• Recorrer el centro histórico medieval, con palacetes de la edad de oro del pastel (planta cultivada en el siglo XVI por su pigmento azul), edificios religiosos con decoraciones de ladrillo y piedra, y descubrir la riqueza de las colecciones de museos situados en unos monumentos destacados o en recintos industriales hoy reconvertidos. El eje del centro de la ciudad sigue siendo el cardo romano, el eje norte-sur, que contiene muchas de las grandes atracciones de Toulouse por todo su trayecto peatonal.

• Visitar el elegante edificio Capitole y la sala de los Ilustres en el majestuoso Ayuntamiento y los principales monumentos de la ciudad, como la basílica de Saint-Sernin, importante etapa del Camino de Santiago, el conjunto conventual de los Jacobinos, una de las joyas del arte gótico meridional, los palacetes de Assézat (fundación Bemberg) y Bernuy. La rue Alsace-Lorraine y sus calles adyacentes parecen estar diseñadas para ser el principal área comercial de la ciudad. En ellas están los grandes almacenes y las tiendas más chic.

• Disfrutar del agradable “art de vivre” de Toulouse significa saber disfrutar de la vida, deambular por las calles llenas de animación para una sesión de compras, recorrer los mercados o descansar en la terraza de un café. Por la noche, unas hábiles iluminaciones dan un nuevo aspecto a las fachadas, al río Garona y a los monumentos de la ciudad.

• Pasear tranquilamente por las orillas del río Garona desde el Quai de la Daurade para tener una magnífica vista de los puentes construidos a lo largo de los siglos. El Pont des Catalans, el Pont Saint-Pierre y el Pont-Neuf, el Hôtel Dieu Saint Jacques y la torre de agua Château d’Eau contribuyen al magnífico panorama de la bella 'Ville Rose', también el paseo Henri-Martin, la pradera de Filtres y el jardín Raymond VI, y animarse a hacer un breve recorrido por el Canal del Midi, incluido en el Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

• Hacer como los habitantes de Toulouse que saben disfrutar de la vida, y también reunirse alrededor de una mesa generosa para saborear los productos de la tierra: foie gras, magret de pato, cassoulet, salchicha de Toulouse, el fenetra, la brique du Capitole, vinos (Fronton, Gaillac, Armagnac), quesos (Roquefort, Yomme de los Pirineos), dulces de violeta... Buenos lugares para hacerlo son los cinco gratos y típicos restaurantes del mercado de Víctor-Hugo.

Más información: www.toulouse-tourisme.com

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