viernes, 3 de febrero de 2017

Razones para visitar Francia en 2017

Visitar Francia en 2017

Francia exhibe 17 buenos motivos para visitarla en 2017Ciudades y regiones muestran su mejor cara a los viajeros españoles
Francia debe estar en la mente de todos los españoles este año con más razones que nunca. No solo es nuestro principal destino, elegido por unos 8 millones de turistas, sino que sus atractivos son enormes y en 2017 ofrece muchas novedades. Hay muchas razones para viajar a Francia. Aquí nos hemos conformado con 17 pero hay tantas como uno pueda imaginar. Se trata de destinos, ciudades, medios de transporte y destacados eventos que hacen que 2017 sea el año de Francia. Así se ha visto en Mediatour, organizado por Atout France, que se acaba de presentar en Madrid, Barcelona y Bilbao.


01.- Experiencia grande en la pequeña Alsacia.
Pequeña en superficie (la de menor superficie de Francia) pero grande en historia y monumentos, en naturaleza y vida. Entre el mundo germánico y latino, Alsacia despliega un mosaico de colinas, montañas y llanuras, jalonado de castillos, viñedos y pueblos típicos. El Parque Natural Regional de Ballons des Vosges se presta a todo tipo de paseos y excursiones, al igual que el Parque Natural Regional de los Vosgos del Norte. Pero además cuenta con ciudades como Estrasburgo, donde a la sombra de las flechas de la célebre Catedral de Notre-Dame, los enamorados pasean a orillas del río Ill y los aficionados a la cultura visitan los museos, entre ellos el Museo de Bellas Artes. Colmar también promete una estancia repleta de descubrimientos. Por su parte, Mulhouse ofrece unas estancias emocionantes entre el Museo Nacional del Automóvil, la Ciudad del Tren y el Parque Zoológico y Botánico. www.tourisme-alsace.com



02.- Loira, mucho más que impresionantes castillos. El Valle del Loira es el mayor territorio de Francia incluido en el patrimonio mundial de la Unesco por sus paisajes culturales vivos. Naturalmente, es imprescindible disfrutar de sus castillos renacentistas y fortalezas medievales. Pero hay que guardar espacio en la retina para sus maravillosos jardines que en 2017 tienen un papel protagonista. La temporada cultural "Los jardines en el valle del Loira" reunirá a unos 80 actores repartidos entre Chambord y Angers durante nueve meses. Una programación que vivirá momentos álgidos con la creación de jardines históricos, exposiciones, actos y eventos. La región ofrece ahora nuevas posibilidades, como recorrerla en una ruta en bicicleta, con bicicletas antiguas reformadas, hacerlo a pie, pero descalzo, redescubriendo nuestros sentidos, viviendo como un Robinson en una de las islas del río o recorriendo la zona en burros que tiran de rústicos carromatos. www.valdeloire-france.es 



03.- Nantes, la ciudad que soñó Julio Verne. 



Poco podía imaginar Julio Verne, que nació en Nantes junto a la desembocadura del Loira en 1828, que la ciudad en la que vivió sus primeros años y en la que empezó a imaginar aventuras, haría realidad casi dos siglos después algunos de sus sueños, probablemente compartidos con otro visionario, Leonardo da Vinci, casi cuatrocientos años antes. Elefantes articulados de 12 metros de alto y 50 toneladas, garzas de 8 metros de altura, arañas gigantes que transportan pasajeros en su lomo, gigantescas culebras que retozan en las aguas del estuario, un carrusel de tres pisos de 25 metros de altura y 22 de diámetro en el que el visitante se introduce en el interior de monstruos y juega entre fondos marinos, abismos y la superficie del océano... Pero hay mucho más en Nantes: disfrutar de unas vistas de 360° de la ciudad y sus alrededores, desde 150 metros de altura, saber el tiempo que hará dentro de unas horas gracias a una obra de arte contemporáneo, recorrer decenas de hectáreas de vegetación en el Jardín de Plantas situado en el centro de la ciudad... www.nantes-tourisme.com



04.- Biarritz, la mejor playa y el destino más romántico. Víctor Hugo, Charlie Chaplin, Coco Chanel, Eugenia de Montijo, Napoleón III... Los grandes de este mundo han visitado esta hermosa localidad. El pueblecito de balleneros se ha convertido en una ciudad de lujo donde el surf ha pasado a ser "el rey de los deportes" y que en 2017 atraerá tres eventos internacionales, entre ellos el Campeonato Mundial de Surf por Naciones que tendrá lugar del 21 al 28 de mayo. Y los que no quieran mojarse, disponen de hasta 16 recorridos de golf en un radio muy cercano. Siempre dispuesta para la fiesta, escaparate de los "Años Locos", cuyo testimonio más destacado es el hermoso casino Art Déco. Además la playa de Biarritz está reconocida entre las mejores de Europa, según European Best Destinations y también como uno de los destinos más románticos en Europa. tourisme.biarritz.fr

05.- Cruzar un puente (por arriba) a bordo de un barco. Esta experiencia única solo es posible en la región de Occitanie Pyrénées-Méditerranée, navegando en un pequeño barco-casa tripulado por uno mismo en el canal de Garone al cruzar el río Tarn. Un puente “acuático” de 350 metros cruza por encima del río permitiendo el espectáculo insólito de contemplar barcos por arriba y por abajo. El largo nuevo nombre de esta región, aúna Languedoc-Roussillon y Midi-Pyrénées, y concentra infinidad de atractivos que , dada su proximidad a España, más que justifican una visita. Aquí se vive la atmósfera de color ámbar de las casas de campo o los coloridos puestos del mercado. Este territorio es el destino ideal para los amantes de la autenticidad con patrimonio y paisajes. Desde las costas del Mediterráneo a los pico de los Pirineos, puede encontrarse de todo. Como puntos fuertes, el centro de peregrinación de Lourdes que recibe cada año 6 millones de peregrinos y turistas o el Canal du Midi, construido hace 350 años en tiempos de Luis XIV, y reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, como "Uno de los logros más extraordinarios de la ingeniería civil en la era moderna". www.laregion.fr

06.- Descubrir otro mundo a cinco horas de Madrid. Comunicada mejor que nunca gracias al AVE que parte de Madrid, Zaragoza o Barcelona, el Destino Sur de Francia es, a la vez, singular por su ambiente y plural por la diversidad de sus paisajes y sus territorios. Una bella alianza entre el cielo y la tierra, entre el mar y las montañas. La naturaleza, preservada y accesible para todos, es el vínculo de unión entre el placer y relajación. Con seis lugares declarados Patrimonio de la Humanidad es la región de Francia más rica en monumentos y lugares catalogados por la Unesco, además de una de las menos urbanizadas de Francia. También es la tierra de elección de los Grands Sites de France, ya que cinco lugares (de los 14 del Hexágono) se benefician de esta clasificación, que distingue a los paisajes más bellos de Francia. es.destinationsuddefrance.com

07.- Vivir “a la española”, en la Ciudad Rosa. Palacetes de la edad de oro del pastel (planta cultivada en el siglo XVI por su pigmento azul), edificios religiosos con decoraciones de ladrillo y piedra, la riqueza de las colecciones de museos situados en unos monumentos destacados o en recintos industriales hoy reconvertidos. Por sus calles y monumentos, la denominada ciudad rosa revela su historia y todos sus encantos. Por la noche, unas hábiles iluminaciones dan un nuevo aspecto a las fachadas, al río Garona y a los monumentos de la ciudad. Hablamos de Toulouse apodada 'La Ville Rose' por los ladrillos de terracota usados en muchos de sus edificios, es la cuarta ciudad más grande de Francia y ha sido elegida como el mejor lugar para vivir del país. Toulouse ha abrazado la cultura tecnológica en los últimos años, convirtiéndose en la capital europea de la industria aeronáutica y albergando el centro aeroespacial más grande del continente, además de una vibrante joven y bulliciosa población universitaria. Buena señal es que se promocione como "una ciudad española" por la animada vida de sus terrazas y bares. www.turismo-toulouse.es

08.- Por los caminos que recorrió D´Artagnan. En pleno corazón de la suave Gascuña, en el país de D'Artagnan, tierra del buen vivir y del buen comer, Gers ofrece un gran número de especialidades suculentas, como el Armagnac, el foie-gras y el confit de pato o de oca, el pollo de granja, el pastís gascón -postre de milhojas con manzana y armagnac-, o el ajo blanco de Lomagne. Pero como no solo de comer vive el hombre, a estas riquezas culinarias, hay que añadir un importante patrimonio arquitectónico y cultural, compuesto por bastidas, castelnaus, monumentos protegidos y museos. Los pueblos de Fourcès y de Larressingle, inscritos en la lista de los pueblos más bellos de Francia, las bastidas de Cologne y de Saint-Clar, la catedral de Auch y la colegiata de La Romieu y la ciudad fortificada de Lectoure, son algunos de los lugares que merece la pena descubrir en un periplo por tierras de Gascuña. Además, 2017 es un año de aniversarios en el Gers, con cuatro festivales de fama mundial. www.tourisme-gers.com

09.- Narbona, una casi desconocida a un paso de casa. Tal vez sea una de las grandes desconocidas y de las más próximas a España. Una playa interminable de arena fina, 3.000 horas de sol al año, seis museos, 16 monumentos nacionales, el Canal de la Robine declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, un Parque Natural Regional, dos macizos naturales protegidos, dos Denominaciones de Origen. Un gusto innegable por la fiesta a través de animaciones y eventos gratuitos y de calidad para todas las edades... De semejante inventario se deduce que Narbona bien vale una visita. La ciudad es también un buen ejemplo del arte de buen vivir. El centenario mercado de abastos de Narbona ofrece a todos los gastrónomos una cuidada selección de productos regionales: aceitunas, miel, tomillo, romero, ostras, sardinas, así como también vinos con denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Imprescindible una comida o cena grandiosa en Les Grands Buffets la mayor oferta gastronómica de Europa en un solo lugar, más de 300 platos al precio único de 32,90 euros. www.narbonne-turismo.es

10.- Mirando al futuro desde la antigüedad romana. Ciudad meridional situada entre la Provenza y el Languedoc, a la vez festiva y secreta, arraigada en sus 2.000 años de historia y orientada hacia el futuro, Nîmes es única. Reserva hermosas sorpresas en los alrededores del Anfiteatro romano o de la Maison Carrée, el majestuoso templo romano recientemente restaurado. Arquitectura contemporánea, la riqueza sobria de los palacetes o la majestuosidad de los Jardines de la Fontaine acondicionados en el siglo XVIII en unos vestigios de la Antigüedad Romana, medieval y también contemporánea. Junto a los prestigiosos monumentos legados por Roma, la Ciudad Vieja también reserva hermosas sorpresas. El centro histórico de Nîmes conserva los recuerdos de la Edad Media, del Renacimiento, la sobria grandiosidad del periodo clásico y las realizaciones fastuosas del siglo XIX durante el cual fue un próspero centro industrial. Hoy la ciudad mira hacia el futuro gracias a la realización de audaces proyectos urbanísticos y arquitectónicos que han sido encargados a los más grandes creadores. www.la-provenza.es/nimes
11.- Aviñón, ciudad de Papas y de... los papás. Capital de la Cristiandad en la Edad Media, conserva aún las huellas de ese grandioso destino: el Palacio de los Papas; el puente Saint Bénezet conocido como el "pont de Avignon", famoso en el mundo entero gracias a la canción; las murallas, un conjunto monumental excepcional catalogado en el Patrimonio mundial de la Unesco; decenas de iglesias y capillas, son tantos los vestigios de un pasado con una historia rica que le dan un atmósfera única a la ciudad. Hoy es también cuna de un prestigioso festival de teatro contemporáneo. Aviñón posee múltiples museos, una ópera teatro, un parque de exposiciones y un centro de congresos a la cabeza de las nuevas tecnologías, en el seno mismo del Palacio de los Papas. Pero Aviñón es también una ciudad cómoda de visitar por los papás y las mamás acompañados de sus hijos. Tiene mucho que ofrecer para niños y mayores. www.la-provenza.es/avignon
12.- Aguas misteriosas y perfume de lavanda. En el corazón de Provenza, Vaucluse ofrece una increíble riqueza con sus excepcionales sitios naturales y su importante patrimonio cultural y arquitectónico. Este territorio, en el que se suceden colinas y montañas, campos de lavanda, gargantas salvajes y acantilados de color ocre, también es codiciado por el encanto de sus pueblos pintorescos, sus mercados coloridos, su cocina brillante y sus tradiciones provenzales. Y, naturalmente, también por su gastronomía. Trufas, aceitunas, fresas, cerezas, melón, azafrán... Provenza debe saborearse en los mercados, en una mesa de restaurante gourmet con la etiqueta "vinos del valle del Ródano," o en la terraza de un restaurante. En Fontaine-de-Vaucluse, al pie de un elevado acantilado, se encuentra el nacimiento del río Sorgue. El agua que aquí brota procede de una sima misteriosa. La visita no puede concluir sin dar un paseo por las orillas del Sorgue. www.provenceguide.com

13.-
Gladiadores, toreros y pintores en Arlés. Ya los romanos en el siglo I descubrieron el encanto y la posición estratégica de Arlés, muy cerca del Mediterráneo, en la desembocadura del Ródano y del actual Parque Nacional de Camargue. Y allí siguen sus restos, comenzando por el anfiteatro romano, con capacidad para 20.000 espectadores, el teatro, el foro y las termas de Constantino. A iniciativa de Prosper Mérimée, el célebre creador de la novela Carmen, que inspiró la ópera, el anfiteatro fue restaurando y hoy, convertido en Patrimonio de la Humanidad es escenario de numerosos espectáculos, en particular corridas de toros, además de teatro y actuaciones musicales, una manera de combinar la conservación del patrimonio antiguo y la vida cultural de hoy. Entre los espectadores de excepción de las corridas de toros se encontraron Pablo Picasso, que donó 57 dibujos a la ciudad, y Vincent van Gogh, éste último vivió en la "casa amarilla" durante algo más de un año. www.la-provenza.es/arles
14.- Marsella, una gran ciudad con aire pueblerino. Marsella, la puerta de la Provenza, es la más antigua de las ciudades francesas con 26 siglos de historia y la segunda en tamaño tras París. La ciudad ofrece a sus habitantes y a los turistas una fachada litoral extraordinaria, una ensenada envidiada por todos los marineros del mundo y una cantidad de días de sol insolente: ¡más de 300 días al año! El patrimonio natural de Marsella es excepcional: numerosos parques, verdaderos pulmones verdes, están situados en pleno centro y se convierten en unos oasis de frescor cuando el sol pega demasiado fuerte. A unos kilómetros del Viejo Puerto, se encuentra el macizo de las Calanques, declarado Parque Natural Nacional y que permite durante todo el año practicar deportes en plena naturaleza. A lo largo de más de 20 kilómetros se suceden las célebres calanques, unas calas a veces habitadas y otras todavía salvajes donde el agua turquesa invita al descanso. Una docena de museos presentan colecciones variadas, desde la Antigüedad al arte contemporáneo, y numerosas galerías exponen artistas de reconocido talento o jóvenes en ascenso. www.marseille-tourisme.com/es
15.- Córcega, un continente en miniatura. 


A 200 kilómetros de la Costa Azul, Córcega destaca en medio del mar Mediterráneo. Sus paisajes, sus monumentos y sus playas paradisiacas la convierten en un destino ideal para practicar el senderismo, relejarse y descubrir un patrimonio y unas tradiciones milenarias. El litoral corso, con una longitud total de más de 1.000 km, es el más variado y de mayor riqueza de Francia: aguas cristalinas, inmensas playas de arena fina, pequeñas calas desiertas o acantilados de granito poblados por aves marinas, Córcega ofrece una variedad de paisajes marinos única en el Mediterráneo. Tierra genovesa y más tarde francesa, Córcega reivindica sus tradiciones vivas y sus costumbres seculares que se encarnan en las voces, la música o la artesanía. El Museo Nacional de la Casa Bonaparte y el Museu di a Corsica narran toda la historia de la isla. www.islacorcega.es

16.- Siempre nos queda París. 



Aunque este año no haya participado en el Mediatour, es inevitable hacer una mención a la capital francesa, que seguramente tiene en 2017 muchas celebraciones, fiestas, aniversarios, eventos e inauguraciones, como la exposición de Hergé en el Grand Palais y la de René Magritte en el Pompidou. Pero no son ésas las razones para ir a Paris este año. Hay que ir a París para ser solidario con su dolor, para convivir con sus gentes, para disfrutar de sus restaurantes y salas de fiestas, para ayudarla a remontar la caída de su turismo, para demostrar que el terrorismo nunca podrá acabar con el turismo ni con la vida en libertad. Dos frases apoyan estas ideas. La primera es del inolvidable Papa Juan Pablo II: “El turismo es el mejor vehículo para la paz”. La segunda es de uno de los grandes presidentes y padre de la Constitución estadounidense, Benjamín Franklin, que dijo: “Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad no merece ninguna de las dos cosas”. es.parisinfo.com
17.- Y todo muy cerca y muy fácil. Llegar a la mayoría de las ciudades y regiones de Francia nunca ha sido tan fácil. Según el buscados de vuelos Jetcost, cada semana hay decenas de vuelos desdes varias ciudades españolas a otras tantas francesas; la compañía Air France-KLM (www.airfranceklm.com) tiene ofertas de manera casi permanente para volar a muchos destinos. Por su parte, Iberia Express (www.iberiaexpress.com), Air Nostrum (www.airnostrum.es) y Vueling (www.vueling.com/es) ofrecen decenas de vuelos. Pero seguramente la gran novedad, aunque comenzó hace algo más de un año, sea la cooperación entre Renfe y SNCF (www.renfe-sncf.com) que permite los viajes en tren de alta velocidad desde ciudades españolas como Madrid, Zaragoza y Barcelona con las del sureste francés como Perpiñán, Carcasona, Toulouse, Nimes, Aviñón y Marsella, entre otras, además de las conexiones en tren con Lyón y París 

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